Sobre mi

Hola, soy Juanma.

Supongo que si has llegado hasta aquí querrás saber algo más de mí. Así que ponte cómodo, porque resumir 47 años en una página tiene su gracia.

Podría empezar contándote etiquetas… que soy fotógrafo desde hace más de media vida, escritor, terapeuta, maestro de Reiki, facilitador de energía vital, terapeuta de sonido… Todo eso es verdad, pero tampoco creo que explique demasiado quién soy.

Siempre he sido una persona tremendamente curiosa. Me gusta entender por qué hacemos lo que hacemos, por qué repetimos una relación aunque sabemos cómo termina, por qué el cuerpo reacciona antes de que nosotros sepamos siquiera qué estamos sintiendo o por qué a veces sabemos perfectamente lo que necesitamos hacer y terminamos haciendo justo lo contrario.

Y luego están todas esas cosas que no sé explicar del todo y que también me fascinan: la energía, la intuición, algunas casualidades que parecen demasiado casuales, lo que ocurre cuando varias personas se reúnen con una intención, el sonido, la vibración, la consciencia…

Supongo que por eso terminé aquí.

NO SIEMPRE ME DEDIQUÉ A ESTO

Mi vida profesional ha sido bastante poco lineal.

27 años o más detrás de una cámara. He trabajado en publicidad, comunicación, cine y televisión, he creado empresas, trabajado para grandes marcas como Apple, escrito poesía, publicado un libro y dado formaciones.

Durante mucho tiempo todo eso convivió con otra parte de mí que seguía leyendo, estudiando, experimentando y haciéndose preguntas sobre la mente, la energía y la consciencia.

Durante años pensé que eran dos mundos diferentes hasta que dejé de ver la necesidad de separarlos.

Soy los dos.

Puedo emocionarme sentado tras un gong y cinco minutos después estar pensando cómo comunicar una idea. Me interesa lo espiritual, pero necesito tener los pies en el suelo. No quiero creer por creer, aunque tampoco quiero descartar lo que siento simplemente porque todavía, no todo, se puede explicar.

Y seguramente por eso acabé encontrando un lugar en el que me siento bastante cómodo: entre la ciencia y la consciencia.

HE ESTUDIADO MUCHO. PERO HE APRENDIDO MÁS VIVIENDO.

Soy Maestro de Reiki Usui, Reiki Kundalini y terapeuta de sonido especializado en cuencos tibetanos y gong. También me he formado en biodescodificación, hipnosis, meditación, energía vital (o nervio vago como lo llaman ahora ) y otras herramientas relacionadas con el autoconocimiento o/y la gestión emocional.

Después están la astrología, la numerología o el diseño humano, que utilizo como mapas desde los que hacernos preguntas sobre nosotros mismos.

Todo eso forma parte de mi caja de herramientas, pero los años me han enseñado que una certificación no te prepara necesariamente para tener a una persona delante.

Puedes conocer mucha teoría y no saber escuchar.

Puedes saberte una técnica de memoria y no darte cuenta de que ese día la persona que tienes delante no necesita otra explicación. Quizá necesita hablar. O quedarse callada. O sentirse escuchada sin que nadie intente arreglarla.

Eso no lo aprendí en un curso. Me lo han ido enseñando las personas que he acompañado y, evidentemente, mi propia vida.

NO NECESITO QUE CREAS EN LO MISMO QUE YO

Esto para mí es importante.

Puedes venir a una experiencia conmigo sin saber absolutamente nada de chakras, sin conocer tu carta natal, sin haber meditado nunca, creyendo en Jesus, Buda, Krishna o en el panadero del barrio, e incluso pensando que todo esto de la energía te suena un poco raro (si, a veces hablar de Biocampo humano o campos energéticos suena raro de narices).

Está bien.

No tengo ningún interés en convencerte.

(Quien soy yo para convencer nadie).

Prefiero que experimentes y saques tus propias conclusiones. Que cierres los ojos, escuches y observes qué ocurre en ti.

Hay cosas que para mí pertenecen a lo energético o a lo espiritual. Otras tienen mucho que ver con nuestra atención, nuestros pensamientos, nuestras emociones o nuestro sistema nervioso. Y también hay cosas que, sinceramente, no sé «exactamente» qué son.

Y no pasa nada.

Cuantos más años llevo metido en todo esto, menos necesidad tengo de fingir que conozco todas las respuestas.

LLAMAS ESTELARES NACIÓ DE AHÍ

Al principio trabajaba las herramientas de una manera bastante más independiente. Reiki por un lado, sonido por otro, meditación, energía…

Era lógico. Necesitaba conocerlas, practicarlas y experimentar qué me aportaba cada una.

Con el tiempo empecé a mezclarlas de una forma bastante natural. El sonido con el silencio, las frecuencias con la voz, la energía con el autoconocimiento, la astrología o la cábala con preguntas muchísimo más terrenales.

Y ahí empezó a cambiar mi manera de trabajar.

También empecé a observar cosas que me interesaban mucho: personas que llegaban sin conocerse y que tres horas después estaban sentadas en círculo compartiendo algo que quizá llevaban meses sin contar. Gente que venía buscando una cosa y descubría otra. Momentos en los que una canción conseguía llegar donde veinte minutos hablando no habían llegado.

De ahí fueron apareciendo NeuroCalma, Meditatium 33, Momentum, El Ágora y otros formatos que he ido creando.

Hoy ya no pienso tanto en qué técnica voy a utilizar. Primero pienso qué quiero crear, qué puede necesitar esa persona o ese grupo y, desde ahí, utilizo las herramientas que tengan sentido.

¿POR QUÉ “LLAMAS ESTELARES”?

Uff si yo te contara una experiencia que vivi en 2006, te dejaría loquísimo de la cabeza…así que lo hare mas sencillo:

Siempre me ha fascinado mirar hacia arriba.

Me apasiona el universo y hay algo que me ocurre cuando lo observo: durante un rato pone muchas cosas en su sitio.

Podemos pasar un día entero atrapados en un mensaje que no llega, una discusión, una preocupación o algo que creemos que tenemos que resolver inmediatamente. Después miras hacia arriba, piensas en lo absolutamente inmenso que es todo esto y cambia un poco la perspectiva.

No porque tu problema deje de importar, sino porque recuerdas dónde estás.

Llamas Estelares también tiene que ver con mi manera de entender a las personas. Cada una con su historia, su luz, su parte oscura, sus heridas, sus contradicciones y su propia forma de brillar en este mundo.

NO SOY UN GURÚ

Y espero no parecerlo, porque no me interesa absolutamente nada ese papel, como muchas veces digo: cuento lo que viví.

Y no, no vivo permanentemente en estado zen. Me enfado, me equivoco, tengo días maravillosos y días en los que estoy hasta los cojones de todo. Hay cosas que gestiono estupendamente y otras en las que todavía me sorprendo repitiendo patrones que conozco de sobra.

Supongo que eso también forma parte del asunto este de vivir.

Por eso intento no acompañar a nadie desde el lugar de «yo sé lo que te pasa y voy a explicártelo». Puedo tener conocimientos, herramientas y experiencias que quizá te ayuden a mirar algo desde otro sitio, pero tú sabes mucho más de tu vida que yo.

Mi trabajo está más cerca de sentarme contigo, escucharte y ver qué podemos encontrar ahí. Habrá momentos en los que tenga sentido utilizar alguna de las herramientas con las que trabajo y otros en los que una conversación haga bastante más. Incluso habrá ocasiones en las que lo más honesto que pueda decirte sea «ni puta idea». Pero vamos a averiguarlo…

Y me parece bien.

HAY ALGO EN LO QUE SÍ CREO MUCHO

Creo que tenemos mucha más capacidad de observarnos de la que utilizamos.

Creo que el cuerpo habla y que nuestras experiencias dejan huella. Que repetimos patrones sin darnos cuenta y que muchas veces reaccionamos desde lugares que ni siquiera sabemos que siguen ahí.

También creo en la energía, en la intención y en la consciencia. Y después de trabajar tantos años con música y sonido, he visto demasiadas veces cómo una vibración, una frecuencia o una canción puede atravesar lugares a los que cuesta muchísimo llegar hablando.

Pero si hay algo en lo que creo especialmente no tiene demasiado de místico: hacernos responsables de nuestra propia vida.

No responsables de todo lo que nos ocurre. Hay cosas que simplemente ocurren y algunas son profundamente injustas.

Hablo de qué hacemos nosotros con aquello que nos toca vivir.

Para mí ahí empieza una parte enorme del trabajo personal.

Y SI ALGÚN DÍA NOS ENCONTRAMOS…

Puede que sea en NeuroCalma, en Meditatium, en una sesión, delante de un gong, en una videollamada o quién sabe dónde. Con una casa con ruedas tampoco puedo hacer demasiadas predicciones (por mucho que me llamen brujo, cariñosamente hablando).

Lo que sí sé es que no espero que vengas para convertirte en otra persona.

Si después de compartir un rato conmigo sales haciéndote una pregunta que antes no te hacías, has entendido algo de ti que hasta entonces no veías, has conseguido parar un poco o simplemente has podido escucharte sin todo el ruido habitual, para mí ya ha ocurrido algo interesante.

Después de estudiar tantas herramientas, vivir otras tantas cosas y darle muchísimas vueltas a todo esto, cada vez termino regresando al mismo lugar:

conocerte cambia la forma en la que vives.

Y vivir con sentido empieza precisamente ahí.

En ti.

Juanma López
Nómada Holístico

Vivir en calma y presencia es posible (incluso con tormenta).

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